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Otra experiencia, cirugía de Juan · Sep 2, 09:55 PM por Sami

California
Cirugía de Juan
Hernia inguinal bilateral
Miércoles 22 de agosto 2007

El martes por la noche, fue una mala noche para mí, casi no pude dormir probablemente por la preocupación, me costó mucho levantarme, estaba tan cansada que no tenía capacidad ni para ponerme nerviosa. Juan estaba tranquilo, le iban a hacer una cirugía de hernia inguinal bilateral, suena a término político. Se lo llevaron para prepararlo, luego nos despedimos, entonces, se me hizo un puño el corazón.

Había solicitado que el Dr. encargado de la cirugía me informara cómo salía todo. Ahh, el Dr. es hindú, el Dr. H. S. Ranganath. En las citas previas se comportó, lo diré con palabras de Ivi “ignorante” conmigo. ¡Sorpresa!, el miércoles en la mañana me saludó, yo había pedido por él y su equipo, les había mandado paz, iluminación, luz blanca.

En la sala de espera donde yo estaba, había otra gente, cada rato llegaban doctores a informarles sobre sus familiares. Cuando el Dr. Ranganath apareció, me levanté como un cachiflín, él me pidió que fuera a una salita aparte; se me contrajo el estómago, y creo que se me paralizó el sistema enzimático, glandular, metabólico, y demás enredos que tenemos por dentro. Tanta privacidad fue para decirme que todo salió bien, yo quería abrazarlo y besarlo, pero él es, otra vez con expresiones de Ivi, él es “frígido”. Sólo pude decirle que había pedido por él y que estaba muy agradecida. Me sentía feliz pero con dolor en el estómago, sin nadie a quien abrazar. “Pa’pioris”, decía mi mamá, el celular se quedó sin batería, y no tenía el cargador, fue el único detalle que olvidé. Tuve que ir a conseguir un teléfono a la Recepción para poder llamar a Dina, mi amiga querida de California. Siempre digo que lo que más extraño cuando estoy fuera de Costa Rica, es la calidez de nuestro pueblo, por dicha en cualquier lado encuentro bondad.
Y a la buena manera tica: ¡Gracias a Dios, y gracias a ustedes! Gracias por los mensajes y el cariño.

Juan salió relumbrante de la operación, luego sintió hambre, dolor, tuvo vómito y varios días de molestias y congojas. Yo traté de hacer acopio de mi sabiduría, paciencia y fuerza. Felizmente, ya va pasando la tormenta. Es en tiempos así cuando resuena en mis oidos la famosa sentencia: “En las buenas y en las malas”.
Es en esas noches de angustia, temor, cansancio, cuando las parejas que ya nos conocemos bien, logramos comunicarnos con tan solo un murmullo, un gesto, en silencio, sabiendo adivinar exactamente las necesidades de la otra persona. Aunque en un esfuerzo por tratar de ayudarlo en la oscuridad, le metí el dedo en el ojo y casi le dejo la cuenca vacía, ahora nos da risa, cuando lo hicé me sentí bastante mal.

Lo gracioso: la noche antes de la operación, llamaron a Juan del Hospital para avisarle de un adelanto en la hora de la cirugía. Dejaron mensaje que decía: “Mr. Tree” … Juan no escuchó atentamente, se ofuscó, y ya se iba a poner a hacer loco. Tratando de asegurarme, escuché la grabación otra vez, y oigo que se refieren a Mr. Tree, y no a Mr. Lichti. Después de las averiguaciones, resultó que la llamada sí era para Juan, sólo que nadie, absolutamente nadie en esta tierra, sabe pronunciar su apellido. Yo ahora le digo Sr. Árbol, suena lindo ¿verdad? Con respecto al cambio de horario, lo arreglamos sin problema.

Lo triste: el compañero de cuarto de Juan era un vietnamita, cuarentón, se veía mal. De pronto se levantó, se fue caminando, semejaba un un robot. La Asistente de Enfermería, una china, le preguntó: “ where are you going?”, él respondió: “home”, y ella detrás de él en carrera tratando de detenerlo, pobrecito, lo devolvieron a la cama; al instante estaba profundamente dormido. Al rato se volvió a levantar, se dirigió a la ventana y señalaba a lo lejos, donde había sol y calor, dijo que quería ir allá. Así pasó, tratando de escaparse. Parecía un pájaro enjaulado, me provocaba tristeza. Ojalá haya logrado la libertad que necesita.

Los sustos:
Susto #1: cuando Juan se levantó para caminar por primera vez y comenzó a tambalearse, creí que iba a caerse. Ahí me volví poderosa, logré sostenerlo.

Susto #2: La tarde que lo encontré de lado en el sofá, con la cabeza casi en el piso, solo estaba orinando en el “cacho”.

Sustos innumerables: Cada vez que se quejaba o decía: “mi amor” con una voz que era sufrimiento, imploración, llamada de auxilio, ahí me nacían alas para volar a su lado.

Lo positivo: Estos días me ayudaron a valorar más los detalles cotidianos. Juan está constantemente pendiente de que no me falte nada; al levantarme encuentro amabilidad, cortesía, afecto; preparación para que yo comience bien el día, cada mañana recibo una alegre bienvenida.

El aprendizaje: Aunque creamos que no tenemos valor o resistencia para enfrentar situaciones de tensión, confirmé una vez más, que cuando se ama, lo podemos hacer sin titubear, resueltamente. El amor nos transforma. Si a mí me hubieran dicho que tenía que pasar por momentos tan intensos, como me ha tocado con Juan, y sin la presencia física de las que tanto añoro, supongo que hubiera dicho que jamás lo lograría. Sin embargo, me he fortalecido y juntos hemos podido mantenernos firmes ante todas las sacudidas.

Comentarios [1]

Experiencia, Reflexiones, Conclusiones · May 18, 09:00 PM por Sami

Hospital Kaiser Permanente
Cuarto 2005
Manteca, California
5 de mayo 2007

Acampo, California
10 de mayo 2007

Otra vez viernes a medianoche, amanecer sábado.
Todo estaba bien y de pronto Juan comenzó a sentirse mal.
Ya había vivido ese momento, solo que en otra ubicación.
Igual que la vez pasada, supe exactamente qué hacer: estar tranquila, alistarme rápido, tener todos los documentos, números de teléfono, dinero, llaves.
Luego la ambulancia, las preguntas, los chequeos, y al hospital.

Más preguntas, más exámenes, más doctores.

No hay nada más frío que los pasillos de un hospital en la madrugada;
Nada más cálido que el abrazo de una persona desconocida en esos pasillos;
Y nada que nos haga sacar toda la fortaleza, que ver a la persona amada conectada a aparatos, recibiendo oxígeno, suero, inyecciones.
Nada más difícil que regresar a la casa sola, pidiendo que no suene el teléfono.

Después de una larga espera, todos los resultados salieron sin problema; aún así, por precaución, lo mandaron a otro hospital para más controles. Cuando el sol apenas comenzaba a entibiar los campos, iba yo cabeceando a la par del chofer en una flamante ambulancia.
Mina, la enfermera a cargo, nos recibió con amabilidad. El compañero de cuarto, totalmente desubicado, padece de Alzheimer; entonces, de él, no podíamos esperar ninguna consideración.
Tres largos días, al final, buenas noticias. ¡Qué alegría!, gracias a Dios, a las medicinas, a los doctores, a las enfermeras y a la fe absoluta, el férreo optimismo de creer que Juan estaba bien.
A brincos y saltos pude conversar con Mina, la admirable enfermera mexicana, dedicada con amor a su trabajo. Me dijo: “hablo español por mi mamá, en mi casa siempre se habla español”, ¡qué bueno!, a pesar de tener que emigrar, tienen la sabiduría de conservar sus raíces, sus tradiciones, aunque eso molesta a los xenófobos. Luego conocí a María, otra mexicana, encargada de limpieza. Me contó que cuando era más joven, vivía cerca del río Colorado: “los gringos nos quitaron el río, primero inundaron todo; luego hicieron una represa; ahora nosotros no tenemos agua; ya no hay río, lo secaron. Quiero volver, en mi pueblo no hay tarjetas de crédito, ni estrés, pero aquí hay mejores oportunidades para mi hija, para su educación”. También me habló de las mujeres asesinadas cerca de la frontera. Mientras hablaba, iba limpiando el cuarto, limpiando también sus penas al tener con quien compartirlas, quien la escuchara. Su ojos estaban húmedos, y su cara se ensombrecía, pero al comparar las diferentes culturas, no faltaban los motivos para sonreír. ¡Qué nostalgia!
También conocí a Sally, la típica y eficiente supervisora de una organización norteamericana; ella me fue a conseguir desayuno.
Esas mujeres me ayudaron tanto: una doctora machita, muy joven, nunca supe su nombre, cuando me vio temblando de frío, a las cuatro de la mañana, en un gesto espontáneo de afecto y comprensión, me llevó una cobija calientita, me arropó como una buena madre. Mina, cuando terminó su último turno, se despidió cariñosamente, con dulces y bondadosas palabras, me dejó un sentimiento de paz. María me acompañó con furtivas miradas de apoyo, y en voz baja, porque estaba trabajando, me daba mensajes de aliento, mientras a Juan le hacían la prueba de esfuerzo. En esos momentos yo estaba preocupada. Nos dijimos mutuamente: “qué Dios la acompañe, que Dios la bendiga”. Las mujeres podemos ayudarnos tanto si lo queremos; también podemos hacernos bastante daño. Y por coincidencia el libro que llevé para leer se llama Cuentos de Mujeres Solas.
A la Dra. Machita, a la Asistente de la ambulancia con una cruz en el pecho, a Mina, a María, a Sally, mi gratitud eterna; en ustedes, mujeres desconocidas, encontré el consuelo, el tributo a la solidaridad, el abrazo necesario y deseado.
Y en las hijas, las amigas, la dicha de confirmar que siempre están ahí, cuando las necesite, no importa en cuál lugar del mundo.
Hay personas que se quedan conmigo todo el tiempo: pacientes, profesionales, empleados, asistentes; sigo preguntándome: , ¿cómo estarán?, sigo recordándoles, deseándoles lo mejor.

Para mí fue una valiosa experiencia pasar por estas circunstancias en un lugar tan diferente, sin la familia; aproveché para hacer comparaciones entre nuestro sistema de salud y el de este país con tanta disponibilidad de recursos. Puedo decirles, lo repito otra vez, que debemos estar orgullosos. Sí, claro tenemos mucho que mejorar, y sí claro, hay algunas cosas distintas: la ambulancia llegó acompañada por una unidad de rescate de los bomberos, y otro carro auxiliar, en total: seis personas, tres vehículos.
Otros detalles: las cobijas las calientan artificialmente, de verdad calientan; entregan a cada paciente un pequeño paquete con cepillo de dientes, pasta, jabón especial para baños en seco; medias anti-dezlizantes; toallitas antisépticas para limpiarse las manos. Detalles, lujitos, pequeños detalles. El día después de haber salido, hubo una llamada de cortesía del hospital para preguntar a Juan cómo se sentía.
Las instalaciones son más modernas, sólo ponen dos personas en cada cuarto, y cuentan con más personal.
Aparte de eso, lo realmente importante, como es la atención profesional, los exámenes, los controles, las medicinas, todo es igual, exactamente igual que en nuestros hospitales de la Caja. Y lo digo de verdad, porque he vivido la misma situación en los dos lugares.
Cada día me convenzo más que no podemos permitir que nos roben nuestro patrimonio.

Tuve horas para los recuerdos, para soñar, para reflexionar:

Una noche soñé que al llevarme la comida a la boca, algo se movía, era un pecesito vivo, ¡qué horrible!

Otra noche soñé que alguien puso cartones en todas las ventanas de nuestra pequeña casa, entonces no podía ver para afuera, no entraba la luz, me sofoqué, no podía respirar; no soporto la represión.

Alguien me pidió que fuera perro de traba, para sostener una relación que no estaba funcionando; lo pensé, luego dije: “No, yo quiero ser como la brisa que apenas roza la piel, o como el viento huracanado que mueve, sacude y bota, pero no un perro que muerde. A mí una vez me mordió un perro, duele mucho, nunca se olvida; si el viento huracanado nos hace reaccionar, tomar decisiones, el ataque de un perro nos paraliza. No quiero paralizar a nadie, quiero que la gente avance.

Ayer vi una garza a la orilla del río, al verse amenazada, salió volando; blanca, estilizada, hermosa; libre. Le pedí que me llevara en su vuelo, no me escuchó.

La vida me dio otro socollón; yo tuve otro aprendizaje.

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Pequeña crónica de otro viaje · May 12, 08:15 PM por Sami

Viernes 20 abril 2007

Me encanta volar al atardecer, es como escaparse con el sol y al día siguiente, como el sol, amanecer en otro lugar del mundo.
Así me escapé, con los últimos rayos. Sentí nostalgia de dejar los robles sabanas en flor, son maravillosos, parte de nuestros veranos, de nuestras vidas; y cierta malvada alegría de alejarme de la rata blanca. Esa tarde había un caos total en San José, en Costa Rica, y en la casa de Carmiol. Nos quedábamos sin electricidad cada cinco minutos. Hice todas las cosas que me da por hacer antes de viajar, le di el último cariñito a las plantas y cuando estaba a medio vestir, me llamó el taxista para decirme que teníamos que salir más temprano porque los semáforos no estaban funcionando y las presas eran interminables. Supuse que el avión me dejaría (como los buses que nos dejan constantemente). Nunca en mi vida he corrido tanto, es que estaba tan atrasada, el día anterior tuvimos un apagón que trastornó todos los planes. Además, con un calor de 32 grados cualquiera se agota. Busqué los aretes; para viajar me pongo los que Nati o Ivi me han dado, son el amuleto de la buena suerte. Dios nos ayuda, el taxista hizo muchos virajes, tomó varios recovecos y a pesar de tanto enredo, llegué a tiempo. Iba agotada pero contenta, y satisfecha porque ya tengo todos los documentos personales, libros, discos y demás cosillas organizados, ¡trabajé tanto!, sólo me faltó poner en orden unas fotos, eso lo haré al regresar. Esos acomodos también desacomodan todo por dentro y por eso nos cansamos tanto.
Y lo volví a hacer otra vez, burlé los controles, llevaba en el equipaje de mano botellitas con diferentes líquidos medicinales, nadie dijo ni J.
Cada vez que entro al túnel rumbo a la nave, siento una maravillosa sensación de gozo, ir a encontrarme con la gente amada. Dicen que se dice, que cuando las personas mueren , se van también por un túnel y ven una luz blanca, y que van felices porque al final, los esperan los seres queridos que se fueron antes. Creo que eso le sucede a los que se van en sosiego, sin turbulencias en sus corazones, a los que están reconciliados con el mundo, con ausencias de guerras, sin desconciertos, sin pasiones. Bueno, ya estoy entrando en asuntos serios. Ojalá logremos alcanzar el estado de ánimo apacible para caminar , dondequiera que vayamos, con tranquilidad.
En El Salvador parecía a Mr. Bean, pegando en todo lado, casi pierdo la conexión porque llegamos muy ajustados, todos los empleados del aeropuerto y de las líneas aéreas me presionaban, pedí un minuto para ir al baño, me dijeron que no, pero igual lo hice.
Ya en el otro avión, rumbo a California, apenas pude, ordené un güisqui. He concluido que los aviones son los mejores lugares para relajarse, ya en pleno vuelo no podemos hacer casi ninguna tarea de las que tanto nos agobian cuando estamos en tierra firme; únicamente podemos dedicarnos a cosas más placenteras como escribir, dormitar, oir música, leer, ver tele, tomar bebidas espiritosas, o apreciar los paisajes. Me gusta ver las lucecitas de los pueblos perdidos en la lejanía, lucecitas en fila, caminitos de luces, se parecen a nuestros portales de Navidad, pienso: “¿qué estará pasando en esos momentos?, ¿qué se estará gestando, nuevas vidas, tragedias, regocijo, gratitud, dolores?. Me inquieto, me enternezco, al pensar en otras gentes, por eso me gustan las diferencias; por eso me molestan los prejuicios, por eso entro a cualquier templo, con respeto, disfruto los diversos acentos, me gustan las personas con distintos tonos en la la piel. Total que aún siendo diferentes, todos y todas tenemos algo de primitivo, algo de angelical, tenemos congojas, felicidades, ilusiones, pesares.
Otro güisqui. La señora de la par, contagiada por mi decisión y tímidamente, ordenó lo mismo. Sí, ya sé, por eso me dicen La Mala Influencia. Yo sólo trato de pasarla bien.
Hubo turbulencia, estaba tan cansada que no tuve energía para poner a correr la adrenalina. Fue mejor así. Sentí algunas molestias provocadas por el barotrauma.
Al final lo logré, llegué a mi destino. Luego Juancito, San Francisco, Berkeley y Acampo. La pequeña casa con cortinitas todas coquetas para recibirme, colchón y sábanas nuevas, muchas plantas y flores. Así como en Costa Rica tengo las violetas, aquí tengo cactus, ellos también soportan mi ausencia, porque saben que siempre regreso. Y la paz, esta paz bendita de este lugar sagrado, sagrado por todo lo que guarda su Naturaleza, porque aquí fluye la buena energía, hay amor.
Un pavo real, grandioso, magnífico, despliegue de hermosura y colores, llegó en la mañana a saludarme.
Después me fui al río, mi río, el río de Acampo, fuente de inspiración.
Su agua es tan cristalina, tan transparente, así quisiera que fueran todas mis acciones.

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LA HISTORIA DE MIS HISTORIAS · Oct 24, 12:10 AM por Sami

Acampo, California
20 octubre 06

La recopilación de mis historias, también tiene su historia.

¡Qué interesante cómo todo se enlaza!

¿Se acuerdan del Abuelo de Papel, al que le gusta esconderse, escaparse y perderse de la foto y luego vuelve a aparecer, con una sonrisa de malillo?

Durante las últimas semanas he trabajado intensamente, hasta el cansancio, para poner en orden mis escritos. Tuve que luchar con los teclados, las fallas de las computadoras, de la impresora, los problemas con las conexiones de internet, el mar de papeles y la molestia por la cirugía del lunar en el ojo; eso sí, siempre sacando tiempo para ir a caminar, a ver el sol esconderse.

Cuando ya estaba casi todo organizado, me di cuenta que faltaba una carta que escribí para Ivita cuando era niña. Me interesaba mucho tenerla, pero sabía que estaba en Costa Rica, entonces luego la recuperaría. Al mismo tiempo, descubrí que la foto del Agüe que tengo en un portarretrato estaba como desacomodada, al día siguiente, ya el vidrio suelto, y el Abuelo casi afuera.

En esa misma semana, habíamos encontrado en la cochera, un bichito nuevo para mí, se llama “Potato bug”, el nombre es por su parecido con las papas, no porque las dañe.

El pobre insecto estaba casi muerto, patas arriba como dando los últimos pataleos. Lo corrimos un poco y ahí quedó.

¡Resulta… y va de resultas!…, que el Abuelo de Papel siguió intentando escapar, el “Potato bug” moviendo las patillas y yo tratando de dar buen término a mi proyecto.

Trabajé con Juan intensamente para poner punto final y dedicarme al descanso, me dolían los ojos, las manos, los pies, todos los huesos y músculos de mi querido cuerpo. A las dos de la mañana del viernes, terminamos, agotados pero satisfechos.

Al día siguiente, ¡increíble!, lo primero que veo es la carta faltante, en la misma carpeta donde tanto la había buscado; El Abuelo de Papel completamente fuera del vidrio, con su sonrisa de malillo; el bichito, hermoso, vivito y saludable.

Entonces, ...¡ya se!,
¡lo tengo bien claro!,
¡se unieron para ayudarme!

Me los imagino, los puedo ver a los dos,
cómplices bondadosos,
en la madrugada,
de la mano, de puntillas, riéndose, calladitos,
metidos entre mis documentos.

Yo estoy feliz, y estoy segura que ellos también.

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LA NIÑA QUE PERDIO UNA ESTRELLA · Oct 19, 01:44 AM por Sami

15 setiembre 2006
Dedicada a Isi, hermano querido

Conocí una niña que se había encontrado una estrella, la juntó, la apretó fuertemente entre sus deditos y siguió su camino, recogiendo plumas y piedras. Luego la vi llorando, en sus dedos apretaditos no había nada, todo se había escurrido de su manos juguetonas. Logré explicarle lo importante de conservar el brillo, la luz, la energía, lo positivo y los buenos recuerdos.

Patria noble,
te diluyes.

De niña,
inocente, fervorosa
quemé mi piel
bajo tu sol,
rindiéndote homenaje.

Así te escribí :
“El que verdaderamente ama a su Patria, no necesita decirlo a los cuatros vientos, lo demuestra con hechos, trabajando por honrarla y enaltecerla”.

De adulta, con nostalgia,
cuando estoy lejos,
añoro tus cafetales,
tu humedad,
tu verde, tu azul.

Ya tus casitas no son coquetas,
ahora cajas de cartón,
latas de zinc,
simulan la calidez
del hogar,
la protección de las paredes.

Me duele perderte,
me duele ver cómo te desvaneces,
cómo te esfumas en las manos enormes,
sucias, de los que no son nobles.

Hoy te lloro como la niña que perdió su estrella.
¡Ay mis queridos muertos, cómo me hacen falta!
¡Ay Patria que te pierdo!

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OTRO VIAJE. OTRA CRÓNICA · Sep 13, 04:19 PM por Sami

Setiembre 06
31 de agosto

Despedida
Noche anterior
Tango
¿Qué llevo?
TLC
Medidas de seguridad
En el avión
Aeropuerto de San Francisco, la vendetta
Los detalles de Juan
Rumbo a Acampo
Pollo frito vs. crema vaginal
Conclusiones

31 de agosto 06

Agotada después de tanto trajín, amanecí el 31 de agosto 06, lista para viajar, bueno, casi lista.
31 de agosto: ¡Día de San Ramón Nonato!
¡San Ramón querido, protégeme este día y los venideros!
Fui a saludar mi jardín, a alimentar los pájaros, las tortugas, de pronto: ¡horror!, descubrí que habían tornillos tirados por el suelo, en la terraza, en la acerita, por todo lado. Moví la cabeza asustada, era lógico, era posible: ¡estaba perdiendo los tornillos!; ahh pero el hallazgo continuaba, encontré unos pedacitos azules, como vidrio, ¡más horror!, creí que eran fragmentos de las celosías, claro, también muy lógico, un caco quiso penetrar en nuestra casa. Luego descubro, corroboro, que no son pedazos de celosía, sino componentes de un collar, una pulsera, o unos aretes, algún accesorio femenino. A pesar del cansancio extremo tuve agudeza mental, até los cabos: David, nuestro bello, amadísimo David, estuvo el día anterior por la tarde visitándome con su novia Ivania, (no nuestra Ivania), sino su Ivania de Santa Ana. Ahhh, entonces algo pasó, algo se desintegró, algo se rompió. Sólo eso puedo decir.

Despedida

El resto del día, maratónica total, sí, porque, a última hora, me da por hacer lo que nunca hago, como limpiar puertas, acomodar la despensa, el closet, además de lavar inodoros, baños y otras que debí haber hecho hace mucho tiempo. Fui a darle un abrazo a don Francisco, estaba golpeado, maltratado, tuvo una fuerte caída. Vi a don Enrique, a don Pedro, mis apreciados viejitos, mi recuerdo paterno. A veces siento tantas ganas de abrazar al Agüe, tengo que conformarme con acariciarlo en la memoria, recrearlo en las divertidas conversaciones que tengo con esos lindos buenos amigos.
Llamé a doña Isabel, a Odilí, a Corina, a Amelia, a mucha otra gente. Qué lindo es sentirse querida, qué lindo cuando sientes que de verdad la gente no quiere que te vayas, y te piden que regreses pronto.
¡Mis dos mundos queridos!
Besé las flores, la madera de la casa amada, le dije adiós a la paloma que vive en nuestros árboles. Ya en el taxi, me despedí de los tugurios, de nuestra realidad, vi a una viejita descalza, con los pies arriba, sobre un banco, remendando y vendiendo mamones. Trato siempre que mi mirada esté llena de amor, para así enamorarme de todo, para tener ojos buenos.

Noche anterior

La noche anterior también fue emocionante. Fui con un grupo de gente amiga a un concierto hermosísimo a beneficio de Visión Mundial. El Ray Tico fue la sorpresa del espectáculo, tuve la dicha de poder saludarlo. Luego fui con Mauri, el músico, a Chelles, uno de los últimos lugares que nos quedan en San José para gente bohemia, transnochadora, trabajadora. ¡Qué delicia¡, me tomé la cerveza más rica del mundo, me comí el arreglado más sabroso de Costa Rica. Hablamos de las maravillas del arte en todas sus manifestaciones, Mauri me contó que la mamá le decía poesías a la hora de dormir, yo le contaba que Agüe, que nunca fue buen cantante, nos dormía cantando tangos. Esa fue la palabra mágica, el cierre de oro, escuchar tangos por San Pedro. ¡Qué buena despedida, qué simple y maravillosa manera de disfrutar!, con pequeñas alegrías.


Tango Madreselva
1931
Music: Francisco Canaro
Lyric: Luis César Amadori


Vieja pared
del arrabal,
tu sombra fue
mi compañera.
De mi niñez
sin esplendor
la amiga fue
tu madreselva.
Cuando temblando
mi amor primero
con esperanzas
besaba mi alma,
yo junto a vos,
pura y feliz,
cantaba así
mi primera confesión.


Madreselvas en flor
que me vieron nacer
y en la vieja pared
sorprendieron mi amor,
tu humilde caricia
es como el cariño
primero y querido
que siento por él.
Madreselvas en flor
que trepándose van
es tu abrazo tenaz
y dulzón como aquel,
si todos los años
tus flores renacen,
hacé que no muera
mi primer amor…
Pasaron los años
y mis desengaños
yo vengo a contarte,
mi vieja pared…


Así aprendí
que hay que fingir
para vivir
decentemente;
que amor y fe
mentiras son
y del dolor
se ríe la gente…
Hoy que la vida
me ha castigado
y me ha enseñado
su credo amargo,
vieja pared,
con emoción
me acerco a vos
y te digo como ayer.


Madreselvas en flor
que me vieron nacer
y en la vieja pared
sorprendieron mi amor,
tu humilde caricia
es como el cariño
primero y querido
que nunca olvidé.
Madreselvas en flor
que trepándose van,
es tu abrazo tenaz
y dulzón como aquel…
Si todos los años
tus flores renacen,
¿por qué ya no vuelve
mi primer amor?

¿Qué llevo?

Decidí que iba a aprovechar la estadía en California para organizar mis escritos. Como no tuve chance de ponerme a clasificar, pum, agarré todas las carpetas y las empaqué. Después la pregunta: ¿qué más necesito?, tengo poesía, música, libros, aretes, bufandas.
Soy solo un puñado de recuerdos, de papeles, de sentimientos, entonces, ¿qué más necesito?, ¡esa soy yo!, así puedo cruzar el mundo, y me fui feliz.

TLC

En el aeropuerto Santamaría, estuve a unos pocos pasos del Ministro de Comercio Exterior, Marco Vinicio Ruiz, quien iba rumbo a El Salvador a Dios sabrá qué negociaciones sobre el TLC. Al principio no lo reconocí, no soy tan allegada a esos señorones. Cuando reaccioné ya se había escapado, claro, ellos son los primeros en abordar, los primeros en salir, debidamente resguardados, es que lo tienen todo, absolutamente todo, bajo control. En San Salvador, otros cómplices de las grandes negociaciones, se lo llevaron rapidísimo; yo, que ya tenía listo el plan para decirle con una voz fuerte, segura: NO AL TLC, tuve que tragarme la frustración. Se que en ese momento no hubiera cambiado nada, solo le hubiera hecho pasar un mal rato. Talvez fue mejor así, quizás me hubieran llevado presa por comunista o por terrorismo verbal. El grito se me quedó atorado en la garganta, como tantos otros gritos reprimidos a través de mi historia, pero como dice la Biblia hay un tiempo para cada cosa.
Ya los broches que dicen NO AL TLC me habían herido, a mí y a una amiga, ¿será esa una señal?

Medidas de seguridad

Quise probar los sistemas de seguridad, a propósito, puse en el salveque una crema vaginal a sabiendas que podría perderla. Los aparatos de rayos x en Costa Rica no la detectaron. En El Salvador, la revisión fue manual y visual. El inspector llegó al lugar exacto donde estaba el tubo de crema, no la vio, increíble, ya a mucha gente le habían quitado varios artículos.

En el avión

En el avión tuve vecinas salvadoreñas, una mamá con su hija adolescente, varias cajas con cadáveres grasosos, malolientes: pollo frito Campero. Seis horas, sí, seis horas pasé oliendo cadáver grasiento de pollo. Nunca entendí cómo permiten llevar pollo frito, si el pollo también puede matar. Celebro conversar con la gente, cada persona con su historia, me impresiono escuchando historias de inmigrantes. Les aseguro que nunca son cuentos de hadas, son narraciones tristes, cargadas de sufrimiento. Esta vez fue igual, la señora me contó su conmovedora razón: fue a Estados Unidos en busca del sueño que muchas veces se convierte en pesadilla. Ahora es madre soltera. Ella tiene un hermano en California, para él era el pollo, El Encarguito, como dice la canción de Guilermo Anderson; nuestras costumbres latinas, nuestras expresiones de afecto. El tema de las migraciones es apasionante, creo que debe mediar la tolerancia, la compresión, para tratar asuntos tan frágiles donde hay corazones de por medio.
La luna decidió irse con nosotros, la mamá abrazaba a su hija, yo llena de añoranzas pensando en mis niñas-mujeres-adultas; así llegamos a San Francisco.

Aeropuerto de San Francisco
La vendetta

Otra vez la seguridad. De mal modo me preguntaron cuánto estuve en USA en abril pasado, como no recordé inmediatamente, vino la venganza, la vendetta: “ponga el salveque ahí”, comenzó la registradera, tampoco pudo el gringo encontrar la crema.

Los detalles de Juan

Al subirme al carrito suave, cómodo que Juan alquiló para mis maltratadas nalgas, lo primero que escuché fue a Sabina. Luego, en el hotel, velitas, incienso, flores en la tina, y más. A eso es lo que yo llamo los detalles de Juan, luego pregunta porqué decimos que él es especial. Cuando pensamos en agradar a las otras personas, un mundo de amor nos envuelve, eso le pasa a Juan. El amor puede ser una forma de vida.
En las afueras del hotel había un grupo de ex-empleados (todos parecían hispanos) protestando porque fueron despedidos. Llegan todas las mañanas, tempranito, hacen mucha bulla. Le piden a los huéspedes que no se alojen ahí porque los dueños no respetan los derechos laborales. Mi plan era ir a conversar con ellos para enterarme de su versión, pero por dormilona no pude hacerlo. Cuando salí ya no estaban. Sin embargo, lo vi como una interesante forma de protestar: una molestia para ahuyentar a los huéspedes.

En San Francisco

Me fascina San Francisco, es una ciudad palpitante, dinámica, intensa. Visitamos amigos, la ciudad, el Museo de Arte Moderno, qué regalo al espíritu, obras de Matisse, Miró, Picasso, Dalí, Frida Kahlo, Diego Rivera, y muchos más, fotografías también instalaciones. Vimos una bota vieja, con un foco herrumbrado, una herramienta deteriorada, me pareció bellísimo, es un rescate, otra forma de hacer arte. Alguien dirá que son loqueras, bueno, a mí me encantan las loqueras. Lo único que no me gustó es que a los artistas de Estados Unidos les ponen “american”, en vez de estadounidense , si son de cualquier otro país de América entonces ponen “peruano”, “colombiano”, así sucesivamente. América es un continente, un hermoso continente, no un país; bueno eso aprendí en mis épocas de escuela. Ahora todo ha cambiado.
América sagrada,
¿quién hurtó tu nombre?,
¿quién robó tus tesoros?
¿quién te sigue manoseando?

Rumbo a Acampo

El camino querido al Acampo querido. Pasamos a cenar a un pueblo chiquitito, con salón de baile, música en vivo. Luego Acampo de mi alma, precioso, con los colores y sonidos del ardiente verano.
Aquí estoy, indagando, aprendiendo. Me gusta lo que hago, nunca me aburro, a veces me ataranto, pero cómo gozo.

Pollo frito vs. crema vaginal

Me quedé analizando, qué puede ser más peligroso, un buen muslo, una hermosa pechuga o una crema vaginal?
¿Acaso dentro del muslo no puede haber un explosivo?
¿Acaso una pechugota no puede dejar sin aliento a un piloto?,
esa es la malicia que les falta a los expertos en seguridad, a los pollos no les temen, yo diría que pueden ser más peligrosos. Como en las mejores (o peores) películas de ciencia ficción, de terror, de crímenes, se imaginan un afilado hueso aviar clavado en el tenso cuello de un piloto, o metido en la cuenca de sus cansados ojos? ¿Qué tal si los genes del ave han sido modificados?, se desencadena la acción: transgénicos provocando alergias, trastornos; ¿y si se desatan las hormonas inyectadas al animal, y comienzan a alterar organismos y provocar caos? Pensemos en la grasa bloqueando las arterias, subiendo los niveles del colesterol, provocando infartos. ¡El pollo puede ser mortal!
Deduje, antes de viajar, que de acuerdo a la paranoia reinante en los aeropuertos y líneas aéreas, con un tubo de crema vaginal puedo volar un imperio; temo que si la hubiesen encontrado, quizás me hubieran detenido por presunta complicidad con Bin-Laden y sus secuaces. Pregunto ¿cómo se podría hacer un atentado con una crema vaginal?, además, la mayoría de los pilotos son hombres.

Por ahora, mi vagina y yo estamos felices. Me gusta probar sistemas, ya lo he hecho antes, puedo asegurarles que soy exitosa. ¡Los sistemas fallan!

Conclusiones

Cualquier cosa puede matar, cualquier motivo puede ser excusa para amar.
Por eso hijas, les digo, estas son las enseñanzas que les puedo dejar por hoy: tratemos siempre de sonreir frente a los espejos, tratemos de ver al mundo con bondad, tratemos de entender que todo en el universo tiene un propósito. Es difícil, lo se.

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PAJAROS DE ACAMPO, CALIFORNIA · May 20, 08:46 AM por Sami

Primavera 2006, Sami González

Parece que este año la primavera en Acampo brotó con más pájaros. Son bellos, cantan y cantan todo el tiempo, enredándose entre las ramas de los árboles. He tratado de irlos conociendo, ya reconozco:

Algunos de esos pájaros, hacen huecos en la tierra, como pequeñas piscinas, ahí se meten relajadamente, no sé, me imagino que se dan un baño en seco, son tan lindas las piscinas, parecen palanganitas.. A veces hacen hasta cuatro huequitos unidos en un pequeño círculo, todo un arte. La que más me gusta es la que hacen los pavos reales, es enorme, a veces dejan perdidas sus coloridas plumas.

Cuando estoy tirada en el suelo haciendo ejercicios, veo por la ventana los halcones pasar muy cerquita, cuando salimos a caminar, vuelan casi sobre nuestras cabezas, es maravilloso admirar su gracia, sus movimientos. Me encanta contemplarlos, a veces quiero leer pero es casi imposible concentrarse, es un espectáculo bellísimo.

Hay muchos insectos, algunos hasta divertidos, levantan el trasero cuando se sienten atacados, (se llaman Stink Bug). Amo a las mariquitas (vaquitas), se ven por todo lado, tienen colores fuertes y alegres, son como de cuentos, casi mágicas.

Disfruto mucho escuchando los diferentes sonidos: los chillidos de los halcones, los meláncolicos mensajes de las lechuzas, los silbidos y cantos de los más pequeños, los gritos de los pavos reales, los graznidos de los gansos y patos, los tristes aullidos de los coyotes en la oscuridad de la madrugada.

Por eso les digo, este lugar es un pequeño paraíso, un rincón del mundo reservado para mí, adornado con la hermosura del río, los árboles centenarios, ahora con miles de florcitas silvestres, mariposas y el verdor de los viñedos.

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BRIZNA · May 17, 01:14 AM por Sami

BRIZNA

12 mayo 06

Aquí otra historia: nunca les conté que el día antes de viajar a California, hice 500 cosas, todas las que tenía pendientes, entre ellas, cortar el zacate, a las 6 de la mañana, despertando a todo el vecindario, la completa locura. Como estaba tan apurada, no me dí el tiempo para buscar los anteojos protectores, ya lo sabía, era importante, pero yo dije: “no, nada me va a pasar”, dicho y hecho, tan pronto puse la maquinita a funcionar, pum, una brizna de zacate se desprendió del suelo, brincó y se fue a posar directamente en la niña de mi ojo. Ahí quedó bien acomodadita, como un adorno a mi querida niña. ¡Qué suerte, ahora, un elemento más en todo mi ecosistema! Traté de sacarla con agüita tibia, con manzanilla, con lágrimas, nada. Opté por dejar que todo siguiera el curso natural, que el pedacito ése se adentrara en mis adentros, se fusionara con mi yo, y ahí pasara lo que tuviera que pasar. Entonces, no sé, un día de éstos imagino que puede salir de mi ojo así macolla de zacate, o talvéz la brizna se una a la gutapercha y entonces, en vez de macolla, saldrá un árbol gigantesco y exótico, así seré diferente para siempre. Ya el pelo se me había comenzado a poner verdoso, una buena señal, estaré vestida de Naturaleza, seré verde y hermosa, los pájaros revoletearán en mis ramas.

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AL SEÑOR DE LAS ORQUIDEAS · May 6, 06:25 PM por Sami

Con cariño de Sami

AL SEÑOR DE LAS ORQUIDEAS

3 de mayo 06

Don Alvaro se nos escapó. ¿Qué le puedo ofrecer ahora?
Lágrimas de afecto,
la promesa de acariciar siempre
el recuerdo de los gratos momentos que estuvimos juntos,
de su sonrisa pícara,
de sus ojillos de malo,
de sus fuertes abrazos, que sin palabras,
nos dijeron cuánto nos quería,
de seguir cuidando flores con la misma dedicación que él lo hacía.
Quién sabe, talvéz, poco a poco, este dolor profundo me vaya transformando, igual que a él, en una sabia jardinera, sería el mejor tributo que le pueda brindar.
Don Alvaro nos enseñó
que la soledad se puede llevar más suavemente si nos dedicamos a hacer cosas hermosas, a encontrar aunténtica alegría en la buena amistad.
Hoy que estaba enfrentada a la triste verdad de su ausencia, me fui a buscar tranquilidad al río. Ahí, rodeada de asustadas miradas de animalitos silvestres, entendí que tengo el enorme vacío de haber perdido a otro buen papá:
el buen señor que nos abría el portón de su casa con una inmensa y serena expresión de felicidad,
que nunca se quejaba de sus males, calladito, sufriendo sólo Dios sabrá qué penas,
sin pedir nada, pero lleno de gratitud por lo que recibía.
Don Alvaro será siempre para mí el Señor de las Orquídeas, y estará presente en mi memoria cuando yo lea mis poemas.
¡Lluvia de Oro, guarias, mi admiración y las flores más lindas del mundo para el dulce señor que se nos escapó!

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VELAS , VUELOS DE PAJAROS Y SILENCIO · May 6, 06:18 PM por Sami

2 de mayo 06
Alonso,
Un abrazo para tu mamá, y un pensamiento lleno de afecto para toda tu familia,
Con todo mi aprecio,
Sami

VELAS , VUELOS DE PAJAROS Y SILENCIO

Cuando llegan a mi alma tristes noticias, he aprendido a encontrar consuelo en la velas, en los pájaros, en el silencio.
El martes prendí una velita roja, en memoria de alguien que nos dejó, una velita con el color del corazón, de la sangre, de la vida. Yo estaba triste, luego a mi alrededor hubo luz, fuego, calidez. Pensaba en el amor de las buenas madres, la mamá de Alonso, que acaba de perder a un hijo, qué gran dolor, a pesar de la distancia estoy con ella y su familia.
Esta velita nunca se apagó, llegó la madrugada, caí rendida por el cansancio, y un gran resplandor aún iluminaba toda la casa, así es la pasión que sentimos las madres, para siempre, sin condiciones.
Las velitas dan consuelo, inspiran romance, nos elevan espiritualmente para unirnos con los que están lejos.
El vuelo de los pájaros me habla de la libertad que imagino encontramos al desprendernos de todo lo terreno, quedar libres, sin cadenas.
Después el silencio, la reflexión, la búsqueda de la paz, tratar de entender lo efímero y lo trascendente.

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A day in the life of Juan · Apr 6, 10:43 PM por juan

11 FEET IN ONE DAYComo estan? Yo estoy muy bien con no problemas y zero stress. What an exciting day here! Thursday March 6, 2006
First I slept really good, nine hours. And when I woke up and looked out the kitchen window I could see the river sparkling in the sun between the trees. At first I thought it was fog and there was fog over the vineyard. Then I looked again and it was to clear to be fog must be the river. This got me really excited as we have had 10 days straight of rain and the last two were really a lot. But today the sun is shinning and there is not supposed to be rain again until tomorrow and that should last the weekend. OH WELL!!! B Then I ate breakfast and got dress to go see it that was really the case. It was cool and crisp so I put on a jacket and started out. First I had some mail to send so headed down the driveway for my daily walk a little less than two KM. Blue met me at the Y and we walked together with him chasing the sticks that I would throw for him to chase. On the way back I brought the neighbors garbage can back to their house. Now it is time to head off to the river and see if it is really high or was I just seeing things. I garbed the camera just in case and off we went again. This time the other direction to the river. Sure enough it was higher than I had ever seen it before. We spent about an hour enjoying the morning, the sun, the cool air, and the river. After returning to the house I turned on the computer to check with the Department of Water Resources to see just how much it had risen and how fast. It was at 24 feet yesterday and 7am and 35.2 feet this morning at 7am. A small town don by I5 about 15 miles down river where is become more flat the river is above flood stage by one foot.
Then this afternoon I was sitting here at the computer doing some thing and I heard a swalk several times. I looked up and there were three peahens. Do were pecking around in the yard and the other was looking in the glass door and swalking like she was saying, “HELLO IS ANYONE HOME”. I moved slowly to get the camera and take some pictures. But through the window then did not turn out very good. Then after they left here came the peacock and he stop to check things out and eat some seeds from a bush (Not George). Meanwhile the dogs were asleep and were not even aware that the big birds were around.
Today was the long awaited day for the telephone repairman to come and fix the phone. I have not had a phone line sense the day I arrived. Well, he just call to inform me that he found the problem but was unable to fix it. He said that he would order a crew to come out and repair it but that it will not be before Saturday. Thank goodness that I have a cell phone that I use for work and I now have wireless internet even way out here in the country.
Then I spent some time in the yard trying to get it cleaned up so it will be beautiful when Sami arrives next week. Which, I hope will be warmer and no more rain. Well that is my chronicle for today.

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