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Visita a Quepos, Símbolos externos, Dios y el TLC · Jan 16, 08:51 PM por Sami

“Doña Sami, ¿usted cree que este TLC es bueno para los pobres?, ¡dulce Dios!,
noooo,
este TLC tiene solo dos sílabas: ¡Ri-cos!,
porque va a ver doña Sami,
ésto va a ser bueno sólo para los ricos, ¡dulce Dios! espérese y verá doña Sami, en siete años esto va a ser una catástrofe.”

Visita a Quepos
Sábado 28 octubre 2007
Domingo 29 octubre 2007
Lunes 31 de octubre 2007

El fin de semana pasado tuvimos que ir a Quepos para arreglar algunos asuntos de Juan. Cuando íbamos entrando a Jacó, empecé a sentir que todo se derrumbaba en mi interior. Todo, casi todo, está en manos de extranjeros; el idioma oficial parece ser el inglés, y el pueblo, los pobres, siguen igual, chapeando y limpiando hoteles. Y entonces pensaba: peor será con el TLC, ¿quién irá a ser más rico?
A lo lejos se ven hoteles enormes, unos ya terminados, otros en proceso, más parece una vista de Miami que de Costa Rica. Uno de los rótulos que más me impresionó es el que dice: Municipality; otro, de una compañía de bienes raíces expresa con orgullo “Developing Costa Rica” y así muchos más, además, banderas de Estados Unidos “adornando” la entrada de esos exclusivos lugares.

En Quepos la historia continúa:
Como a mí me encanta escuchar, analizar cuál es el verdadero sentir, tuve varias conversaciones interesantes:

Una señora campesina: “Sami, yo estaba contra el TLC
Sami: “¿por qué?”
Señora: “por el agua”, vea Sami, mamá no iba a votar, yo fui, la afiné y la llevé a votar por el No. Le dije: “ vea mamá, usted y yo ya vamos de salida, ya tenemos listo el boleto para el otro lado, pero los nietos de nosotros, no van a tener agua; vea mamá, las quebradas allá arriba ya se van a secar, ya todas esas fincas las compraron los gringos, están volándose las montañas y cuando construyan van a tirar todas las aguas negras a los ríos. Vea Sami, un día fuimos con los güilas a caminar, nos queríamos refrescar en la quebrada por la finca de los Méndez, ¿y qué?, apareció de pronto un guarda de la finca de los gringos con un rifle y amenazó con que nos teníamos que ir; entonces, ¿qué pasa?, que va a llegar el día en que ni siquiera nos podemos arrimar por ahí. Toda esta narración fue con fuerza, enfáticamente, con dolor, con lágrimas.

Mientras tanto a Sami se le metió una gran angustia, unas profundas ganas de llorar, ella siguió:

“Y vea Sami, mi lotecito no lo vendo ni loca aunque me ofrezcan lo que sea; entonces su yerno, que estaba muy atento poniendo atención, intervino por primera vez para manifestar muy convencido que él tampoco vendería su lote. Yo les dije que los que venden por unos cuantos millones rápidamente se quedan sin nada, luego tienen que seguir en la pobreza como lo estamos viendo en Guanacaste. Les dije que debiéramos poner una bandera nacional en el lote, y unas letrotas grandes que digan: “aquí todavía es Costa Rica” o algo así.

Después, me hablaron de los ingenuos que se van a los Estados Unidos detrás del sueño americano. Así me lo aseguraron: “para irnos a lavar platos y limpiar pisos, mejor nos quedamos aquí”.

Me agrada muchísimo conversar con estas personas, como han vivido siempre en la exuberancia de nuestras tierras, sus palabras son cristalinas, huelen a hierbas frescas. Fue una tarde maravillosa, con cafecito, tortillas caseras, risas, gritos infantiles, lluvia, afecto y entusiasmo; una provechosa y verdadera lección de simpleza, sabiduría, malicia y sinceridad.

En la noche, el mesero del restaurante donde pasamos a comer, me contó que él iba con el NO, y que el lugar sencillo donde trabaja es de un tico, de los pocos que quedan en la zona, “porque vea Mi Reina, Quepos es tierra de gringos, nosotros ahorita tenemos que buscar dónde irnos”.

Después de tan intensas experiencias, en la madrugada, aún despierta, muy agitada, viendo por la ventana, noté, en la oscuridad, movimientos, primero pensé que eran turistas caminando rumbo a los hoteles, después me di cuenta que no, parecía más bien un desfile de presos o de animales tristes, uno tras otro, lentamente, fue muy fuerte, una horrible visión; aún no sé si eran mis sentimientos, mis recuerdos, o desvaríos. Creo que sólo podemos ver nuestros paisajes internos en el silencio, en las sombras, en la nostalgia, en la soledad. Me quedé reflexionando:
¿Dónde está mi patria verde y chiquitita que cabía toda entera en mi corazón? Ahora está cogiendo el color del cemento, ahora tiene hoteles gigantescos y cada vez menos árboles.
¿Dónde está mi patria?, esa que me enseñó a leer en nuestra hermosa lengua los rótulos en español, con faltas de ortografía.

¿Verdad que si dan ganillas de llorar?

Símbolos externos

Hace bastante tiempo comencé a usar los broches que dicen NO al TLC. Es interesante ver las reacciones que despiertan esos símbolos. Aquí algunos ejemplos:

#1. En un pequeño y humilde taller donde hacen plantillas para zapatos, la muchacha, hija del dueño me cuestionó:
“Cómo, usté va contra el TLC?”
Sami: “Sí, ¿por qué?”
Muchacha: “Porque su esposo es gringo”
Sami: “Eso no tiene nada que ver, él también va contra el TLC”, “¿verdad Juan?”, y Juan dijo: “Sí porque el TLC ser muy malo para Costa Rica así como está ahora”.
Hablamos con ellos un buen rato, luego supe que votaron por el NO.

#2 Un empleado del aeropuerto: “¿no le da miedo andar con eso entre tanto gringo?”; otro, que se dedica a jalar valijas, me afirmó que el votaría por el No “porque esos millonarios del gobierno se pueden ir a vivir a Suiza cuando les de la gana, mientras que nosotros los pobres seguiremos siendo pobres”.

Y después del Referendo sigo usando los broches, en la gorra, en el bolso, en el pecho, y es aún más emocionante: alguna gente me sonríe, otra me hace gestos de aprobación, miradas de complicidad, se acercan a hablarme. Hoy un muchacho joven me expresó con gran euforia: “la felicito señora”.

Dios y el TLC
“Pero su esposo es de Estados Unidos ¿verdᬬ?,
me preguntó la empleada del supermercado (de los únicos supermercados que están aún en manos de costarricenses). Yo doy la misma respuesta: “sí, pero él también está en contra”. Esta vez Juan le explicó: “hay muchos gringos que estar en contra del TLC”.
Ella, y todos en su casa votaron por el NO.
Yo me pregunté en voz alta: ¿dónde están los del Sí?,
todo mundo con el que hablo me dice que votó por el NO.
La muchacha lo aclaró:
“están en el gobierno señora”,
“sí”, le respondí: “ellos tienen el poder”,
entonces me contestó: “no señora, ¡el poder sólo lo tiene Dios!”.

Otra señora que trabaja como cocinera en un restaurante, me decía que ella todas las mañanas le da gracias a Dios por su salud, por tener un trabajito y por nosotros que vamos al lugar donde ella trabaja; y que también votó por el NO.

He conversado también con técnicos, con profesionales en distintas áreas, con los de la pulpería, con artistas, meseras, peones, guardas, taxistas, amas de casa, estudiantes, coincidimos: ¡estamos decididos a seguir defendiendo lo que nos queda!

Sigo aprendiendo, cada vez me siento más sensible,
¡cada día te amo más, Patria mía!

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