Otra experiencia, cirugía de Juan · Sep 2, 09:55 PM por Sami
California
Cirugía de Juan
Hernia inguinal bilateral
Miércoles 22 de agosto 2007
El martes por la noche, fue una mala noche para mí, casi no pude dormir probablemente por la preocupación, me costó mucho levantarme, estaba tan cansada que no tenía capacidad ni para ponerme nerviosa. Juan estaba tranquilo, le iban a hacer una cirugía de hernia inguinal bilateral, suena a término político. Se lo llevaron para prepararlo, luego nos despedimos, entonces, se me hizo un puño el corazón.
Había solicitado que el Dr. encargado de la cirugía me informara cómo salía todo. Ahh, el Dr. es hindú, el Dr. H. S. Ranganath. En las citas previas se comportó, lo diré con palabras de Ivi “ignorante” conmigo. ¡Sorpresa!, el miércoles en la mañana me saludó, yo había pedido por él y su equipo, les había mandado paz, iluminación, luz blanca.
En la sala de espera donde yo estaba, había otra gente, cada rato llegaban doctores a informarles sobre sus familiares. Cuando el Dr. Ranganath apareció, me levanté como un cachiflín, él me pidió que fuera a una salita aparte; se me contrajo el estómago, y creo que se me paralizó el sistema enzimático, glandular, metabólico, y demás enredos que tenemos por dentro. Tanta privacidad fue para decirme que todo salió bien, yo quería abrazarlo y besarlo, pero él es, otra vez con expresiones de Ivi, él es “frígido”. Sólo pude decirle que había pedido por él y que estaba muy agradecida. Me sentía feliz pero con dolor en el estómago, sin nadie a quien abrazar. “Pa’pioris”, decía mi mamá, el celular se quedó sin batería, y no tenía el cargador, fue el único detalle que olvidé. Tuve que ir a conseguir un teléfono a la Recepción para poder llamar a Dina, mi amiga querida de California. Siempre digo que lo que más extraño cuando estoy fuera de Costa Rica, es la calidez de nuestro pueblo, por dicha en cualquier lado encuentro bondad.
Y a la buena manera tica: ¡Gracias a Dios, y gracias a ustedes! Gracias por los mensajes y el cariño.
Juan salió relumbrante de la operación, luego sintió hambre, dolor, tuvo vómito y varios días de molestias y congojas. Yo traté de hacer acopio de mi sabiduría, paciencia y fuerza. Felizmente, ya va pasando la tormenta. Es en tiempos así cuando resuena en mis oidos la famosa sentencia: “En las buenas y en las malas”.
Es en esas noches de angustia, temor, cansancio, cuando las parejas que ya nos conocemos bien, logramos comunicarnos con tan solo un murmullo, un gesto, en silencio, sabiendo adivinar exactamente las necesidades de la otra persona. Aunque en un esfuerzo por tratar de ayudarlo en la oscuridad, le metí el dedo en el ojo y casi le dejo la cuenca vacía, ahora nos da risa, cuando lo hicé me sentí bastante mal.
Lo gracioso: la noche antes de la operación, llamaron a Juan del Hospital para avisarle de un adelanto en la hora de la cirugía. Dejaron mensaje que decía: “Mr. Tree” … Juan no escuchó atentamente, se ofuscó, y ya se iba a poner a hacer loco. Tratando de asegurarme, escuché la grabación otra vez, y oigo que se refieren a Mr. Tree, y no a Mr. Lichti. Después de las averiguaciones, resultó que la llamada sí era para Juan, sólo que nadie, absolutamente nadie en esta tierra, sabe pronunciar su apellido. Yo ahora le digo Sr. Árbol, suena lindo ¿verdad? Con respecto al cambio de horario, lo arreglamos sin problema.
Lo triste: el compañero de cuarto de Juan era un vietnamita, cuarentón, se veía mal. De pronto se levantó, se fue caminando, semejaba un un robot. La Asistente de Enfermería, una china, le preguntó: “ where are you going?”, él respondió: “home”, y ella detrás de él en carrera tratando de detenerlo, pobrecito, lo devolvieron a la cama; al instante estaba profundamente dormido. Al rato se volvió a levantar, se dirigió a la ventana y señalaba a lo lejos, donde había sol y calor, dijo que quería ir allá. Así pasó, tratando de escaparse. Parecía un pájaro enjaulado, me provocaba tristeza. Ojalá haya logrado la libertad que necesita.
Los sustos:
Susto #1: cuando Juan se levantó para caminar por primera vez y comenzó a tambalearse, creí que iba a caerse. Ahí me volví poderosa, logré sostenerlo.
Susto #2: La tarde que lo encontré de lado en el sofá, con la cabeza casi en el piso, solo estaba orinando en el “cacho”.
Sustos innumerables: Cada vez que se quejaba o decía: “mi amor” con una voz que era sufrimiento, imploración, llamada de auxilio, ahí me nacían alas para volar a su lado.
Lo positivo: Estos días me ayudaron a valorar más los detalles cotidianos. Juan está constantemente pendiente de que no me falte nada; al levantarme encuentro amabilidad, cortesía, afecto; preparación para que yo comience bien el día, cada mañana recibo una alegre bienvenida.
El aprendizaje: Aunque creamos que no tenemos valor o resistencia para enfrentar situaciones de tensión, confirmé una vez más, que cuando se ama, lo podemos hacer sin titubear, resueltamente. El amor nos transforma. Si a mí me hubieran dicho que tenía que pasar por momentos tan intensos, como me ha tocado con Juan, y sin la presencia física de las que tanto añoro, supongo que hubiera dicho que jamás lo lograría. Sin embargo, me he fortalecido y juntos hemos podido mantenernos firmes ante todas las sacudidas.

A PROPOSITO DE MI CUMPLEAÑOS Visita a Quepos, Símbolos externos, Dios y el TLC


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— obktor Aug 21, 05:05 PM #