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LA HISTORIA DE MIS HISTORIAS · Oct 24, 12:10 AM por Sami

Acampo, California
20 octubre 06

La recopilación de mis historias, también tiene su historia.

¡Qué interesante cómo todo se enlaza!

¿Se acuerdan del Abuelo de Papel, al que le gusta esconderse, escaparse y perderse de la foto y luego vuelve a aparecer, con una sonrisa de malillo?

Durante las últimas semanas he trabajado intensamente, hasta el cansancio, para poner en orden mis escritos. Tuve que luchar con los teclados, las fallas de las computadoras, de la impresora, los problemas con las conexiones de internet, el mar de papeles y la molestia por la cirugía del lunar en el ojo; eso sí, siempre sacando tiempo para ir a caminar, a ver el sol esconderse.

Cuando ya estaba casi todo organizado, me di cuenta que faltaba una carta que escribí para Ivita cuando era niña. Me interesaba mucho tenerla, pero sabía que estaba en Costa Rica, entonces luego la recuperaría. Al mismo tiempo, descubrí que la foto del Agüe que tengo en un portarretrato estaba como desacomodada, al día siguiente, ya el vidrio suelto, y el Abuelo casi afuera.

En esa misma semana, habíamos encontrado en la cochera, un bichito nuevo para mí, se llama “Potato bug”, el nombre es por su parecido con las papas, no porque las dañe.

El pobre insecto estaba casi muerto, patas arriba como dando los últimos pataleos. Lo corrimos un poco y ahí quedó.

¡Resulta… y va de resultas!…, que el Abuelo de Papel siguió intentando escapar, el “Potato bug” moviendo las patillas y yo tratando de dar buen término a mi proyecto.

Trabajé con Juan intensamente para poner punto final y dedicarme al descanso, me dolían los ojos, las manos, los pies, todos los huesos y músculos de mi querido cuerpo. A las dos de la mañana del viernes, terminamos, agotados pero satisfechos.

Al día siguiente, ¡increíble!, lo primero que veo es la carta faltante, en la misma carpeta donde tanto la había buscado; El Abuelo de Papel completamente fuera del vidrio, con su sonrisa de malillo; el bichito, hermoso, vivito y saludable.

Entonces, ...¡ya se!,
¡lo tengo bien claro!,
¡se unieron para ayudarme!

Me los imagino, los puedo ver a los dos,
cómplices bondadosos,
en la madrugada,
de la mano, de puntillas, riéndose, calladitos,
metidos entre mis documentos.

Yo estoy feliz, y estoy segura que ellos también.

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