LO MEJOR DE DOS MUNDOS · Jun 20, 09:45 PM por Sami
LO MEJOR DE DOS MUNDOS Sami GonzálezDos semanas en Costa Rica
Junio 2006-06
Siempre he dicho que soy afortunada de tener varios hogares en el mundo. Después de pasar cinco semanas en Acampo, tranquila, feliz, llena de paz, regresé a la casita de Carmiol: sentí la alegría de volver a tener mis montañas azules, el temor de enfrentarme con los recuerdos, volví a recibir saludos, sonrisas de la gente que encuentro en la calle aunque sean personas desconocidas. En nuestro ambiente hay, generalmente, intercambio de afecto, amabilidad, contacto visual.
Recibimiento:
Al salir del aeropuerto, David me estaba esperando, cariñoso y dulce como es él. En la casa, increíble, salí a la terraza para ver el jardín, la tortuga llegó a saludarme, fue maravilloso, vino hacia mí rápidamente, haciendo ruidillos, me conmovió, ella también necesita de nuestro amor. Luego cenamos el bocadito que me mandó la querida Eve, espléndidos pequeños detalles que nos hablan de lo que significa el aprecio, la amistad.
Al día siguiente fui a la pulpería, mi salida matutina. En un recorrido tan corto es donde siento las grandes diferencias culturales: un señor cortando el zacate, a quien nunca había visto, conversó conmigo como si fuéramos viejos amigos; otra señora me regaló hijitos de las plantas que estaba sembrando. ¡Qué dichosa me sentí!
Descubrimientos:
Además de la gran bienvenida, descubrí que el árbol de itabo tenía una enorme flor, en el jardín había un nido con un bebé yigüirro. ¡Qué maravilla!, entonces debía dar prestar mucha atención. Observar el crecimiento de un pajarito es siempre un proceso nuevo, lleno de emociones. La dedicación de la mamá yigüirra es impresionante, es un ejemplo de maternidad, una lucha por la sobrevivencia, tuvo que pelear con las ardillas, con otros pájaros, en las noches con un enorme gato negro; hasta con una rata para proteger a su bebé. Verla alimentándolo fue ser testigo de la ternura, del compromiso. Luego el pajarito se sintió fuerte, se fue, tuve la suerte de verlo volar por primera vez, de ver su asombro descubriendo el mundo, ese asombro que quiero conservar en mí para seguir sorprendiéndome día a día ante la belleza del universo; de la misma manera, vi el asombro de su mamá al encontrar el nido vacío. Al mismo tiempo que todo eso pasaba, llegó una agraciada paloma a comer, sus ojitos rojos, un círculo azul alrededor de ellos y el pico con tonos también azulados como haciendo juego con los otros colores. ¡Qué preciosas sorpresas, qué regalos de la Naturaleza! La rata está muerta, tuve que matarla, ¡paradojas!, el pequeño habitante aún sigue explorando nuestro entorno, no se ha ido lejos, le puse de nombre Juancito porque es lindo y tierno.
La Juerza:
Le pedí a Eve que me ayudara a bajar la flor de itabo, antes que alguien se me adelantara. Salimos, Eve con así machete, yo con ganchos y palos. Estábamos haciendo los cálculos respectivos cuando paró al frente un vehículo de la Fuerza Pública. Aún no sé si se detuvieron atraídos por la atractiva figura de nuestra amiga, por su negra melena, o si se sintieron ante un reto profesional al ver el gran machete que ella con desenfado y soltura exhibía. Hubo cierta conmoción entre los vecinos al ver la policía. Supuestamente nos querían ayudar, aunque no tenían la menor idea de cómo hacerlo. Finalmente lo logramos, qué delicia, eso no era una flor, eran estrellas, blancas, radiantes, bellísimas. Les dimos los agradecimientos respectivos, nos despedimos de los honorables ayudantes, Eve les dijo, en son de broma, que podían pasar el día siguiente, a las once, por un bocadito.
18 horas más tarde:
Acababa de levantarme, cuando oí el sonido de una pitoreta, parecido como al mugido de una vaca. Me asomé, añeja, con el pelo parado, en pijama. Era el mismísimo representante de la Fuerza Pública que venía por el ofrecimiento. Me sentí muy mal, le dije que tenía que salir pero que volvieran más tarde, como a las cuatro. El funcionario dijo que no me preocupara, pero le insistí. Hice lo que nunca había hecho, me vestí rapidísimo, salí corriendo, desafiando la amenaza de lluvia, el viento, los negros nubarrones que se me venían encima. Compré cebollita, huevos, tortillas, les preparé el gallito. Confieso que lo hice con cariño, yo que nunca pico nada finito, me esforcé por hacerlo delicadamente. Era un verdadero honor complacer a la Fuerza Pública. Ya de todos modos estábamos ligados, Ivi había cabalgado en la Yegua de la Fuerza de Quepos. Cosas de la vida. La verdad es que a mí me encanta compartir, pero este caso fue insólito, como para la tele, les juro que estuve a punto de llamar a Repretel. Como diría Juan: “sólo en Costa Rica”. El triste desenlace es que nunca volvieron, me quedé esperándolos toda la tarde, todo listo, envuelto en un limpioncito, como los almuerzos de campo.
Nadie sabe pa´quién trabaja:
Al día siguiente tuve la gratísima visita de Amelia, Fati y Ana Rosa. Ellas se comieron la flor de itabo. Luego llegó Javier, el esposo de Ana Rosa, al probar tan suculento bocado dedicado a nuestras abnegadas autoridades, dice que se sintió como en la categoría de Comandante.
Volver a mis andanzas:
Ya debidamente aterrizada, ambientada, reanudé mis actividades: ejercicios, reuniones para tomar café o cervezas con la gente amiga, fiestas, conferencias, cine, teatro, conciertos. La verdad, una vida llena de gratificaciones, abrazos, llamadas, alegría. Hasta recibí la bendición de don Francisco, el eterno amigo del Agüelo, una verdadera bendición de un gran señor.
Hay mundos robotizados, hay mundos humanos, poseo lo mejor de dos mundos.
YO QUE NO TENGO NADA, LO TENGO TODO.
Ciclos de vida y muerte:
También en estos días tuve una triste experiencia: Eve me llamó para contarme que su hermana había fallecido. Esas noticias me afligen mucho, casualmente, lo primero que vi, fue la foto de una mariposa, inmóvil, pero hermosa. ¡Qué bueno que podamos buscar recursos para encontrar alivio! ¡Qué bueno que ya estaba de regreso para acompañar a Eve en su dolor! Al llegar al lugar del funeral, vimos un bebé recién nacido, los ciclos de la vida y la muerte.
Dos semanas en Costa Rica
Sólo han sido dos semanas, dos semanas en Costa Rica, plenas de vivencias, vibrantes, maravillosas, salpicadas de lluvia, verdor, melancolía.
Además, llamé a doña Isabel, ¿se acuerdan?, la mamá de Andrea. Ya está en la nueva casa, dice que hay un vacío muy grande; al mismo tiempo, otra gran pena, el periquito de su niña se puso triste, y se fue, igual que ella.



Mama! precioso! Yo estoy muy emocionada por el viaje, creo que para mi la experiencia va a ser muy intensa después de tanto tiempo de estar lejos! Voy a tratar de escribir mucho para mi misma sobre esta nueva etapa y luego analizar! te quiero mucho! Beso
— nati Jun 21, 07:58 AM #
¡Qué hermoso! mi querida Sami, me sentí honrada de ser parte de tan “emocionates” aventuras. Cuántas cosas pasan en tan solo 2 semanas, o podríamos decir más bien: cuánto podemos disfrutar/aprender de la vida cuando, a pesar de todo, podemos asombrarnos ante las pequeñas grandes cosas que vivimos día a día, minuto a minuto… Gracias Sami, por ser el mejor ejemplo de las cosas valiosas que tiene la vida.
— Eve Jun 23, 08:17 AM #
Bueno Mi Amor
— Juan Jun 23, 10:04 AM #