tag_error <txp:message/> ->  Textpattern Notice: deprecated_tag  on line 1770
tag_error <txp:message/> ->  Textpattern Notice: deprecated_tag  on line 1770
gonzalezcometamales!: Peripecias para llegar a California
Go to content Go to navigation Go to search

Peripecias para llegar a California · Apr 23, 07:59 PM por Sami

Días previos a la salida

Ahora sí, aquí les cuento detalles de mi viaje:
Las preparaciones estuvieron precedidas de todas las tensiones provocadas por mis males bucales de los cuales ya ustedes tienen amplio conocimiento. Además, como no estaban las chiquitas, ni Juancito, me tocó organizar y coordinar todo (antes era mas fácil). Los días previos al vuelo me despertaba tempranísimo producto de la excitación como diría Ivi, eso me produjo más cansancio. Para relajarme, en la noche me zambullía en la tina, y les juro que el último día me dormí en los vapores calientes, era una masa de agotamiento.

Oralia y Catarino

Aunque me cuesta mucho dormir en los aviones, estaba dispuesta a babiar durante todo el trayecto, pero tenía como vecina a una señora muy interesante, total que nos fajamos a conversar y terminamos como uña y mugre, de pellizco en nalga, soplo en el ombligo, y revolcón en el suelo. Es una señora de padres mexicanos pero creció, se educó y vivió en USA toda su vida, ella está muy orgullosa de sus raíces, se desenvuelve como gringa o como mexicana depende del ambiente, es muy conciente y fue como si nos conociéramos hace tiempos. Es una persona auténtica y creo que por eso simpatizamos. Ella se llama Oralia ( qué lindo nombre), los gringos le dicen algo así como Orra y el esposo se llama Catarino (a él le dicen Cat como gato, que bárbaros). Vieran como nos reímos por eso, yo le contaba que a mí me decían Semerria y por eso mejor me encajaron el Sami. Ella prometió escribirme, ojalá lo haga porque fue una buena experiencia de relación humana. ¡Qué suerte seguir encontrando gente agradable en el camino!
(Creo que Fritz y Nati debe anotar esos nombres por si acaso).

En el aeropuerto de Dallas, Texas

Resulta que a mí no me gusta viajar sola, menos cuando tengo que llegar a esos inmensos aeropuertos donde las pérdidas pueden ser fatales. Mi ruta era Alajuela, Dallas, Sacramento. Juancito me mandó una página entera con todas las instrucciones para que no me perdiera. Escribió algo así como: sale del avión, dobla a la derecha, luego a la izquierda, luego baja, sube, etc. Todo iba perfecto, comenzando porque la persona que me chequeó el pasaporte era de origen latino, y no me cuestionó absolutamente nada, al verme se dió cuenta que yo no era de las rubias, me pidió los documentos y ya, qué dicha porque yo no estaba dispuesta a soportar malos tratos. Como les decía, todo iba bien hasta que me enredé porque yo no tenía que recoger equipaje (ya Juan se lo habia traído) y yo iba siguiendo instrucciones . Ahí comenzó la confusión, además, las colas para el chequeo (donde había que quitarse hasta los zapatos) eran enormes. Una oficial comenzó a gritar que había otro puesto abierto que fuéramos ahí porque tenían más personal, cuando llegué ya la cola era también enorme, entonces me atrasé mucho. Vieran la catástrofe, con el papel de Juan en una mano, el pasaporte en otra, un lápiz en la boca para anotar números de terminal y puertas de abordaje, los anteojos todos desarmados guindando del cuello, la tarjeta de residencia celosamente escondida para que nadie me la chuleara, el bolso entre la axila, no sé ni cómo jalando el salveque, y subiendo y bajando de un lado para otro. Después de superar todos los obstáculos, llegué a los monitores y mi número de vuelo no aparecía, qué babosa, otra vez, como diría Ivi, a mí nadie me había explicado, ni yo había preguntado, ni tampoco me había fijado, que el vuelo de conexión tenía otro número. En cuestión de segundos hice toda una tragedia mental: el vuelo fantasma, ahora qué hacer, por dicha el seso se me iluminó rápidamente (como a Laura sobrina) y aclaré con tiquete en mano el enredo. Como había perdido la tranquilidad porque el tiempo se me acababa, decidí preguntar en vez de seguir leyendo. El primer mexicano que se me puso por delante me guió para las escaleras que me elevaron hasta el el tren que me llevaría a la terminal, ay Dios Mío qué carreras, ya faltaban como 10 minutos para que saliera el vuelo y yo sin orinar y jamás ni pensar en un cafecito. En el tren vi a un piloto de American Airlines y me le puse al corte. Llegué jadeante y extenuada, me brinqué a todo mundo y me introduje en la nave. Para mí siempre es difícil poner las cosas en el compartimento de arriba porque mi estatura es un poquito pequeña, como no tenía a quién recurrrir, encaramé el salveque, me elevé de puntillas y le dí un empujón con la frente, lo que en fútbol se llama un gol de jupa, vieran qué buena jugada, si Guimaraes me hubiera visto, ya me tendría alistando maletas para Alemania, luego me fui directa al baño. Cuando salí del salvador recinto, me sentí como en una autopista contra vía, todas las moles humanas estaban abordando y yo en la puritica cola, vieran lo que me costó llegar a mi asiento. Tuve que sortear la obesidad, la frigidez y aceptar algunas sonrisas fingidas, esas que yo llamo sonrisa Adams, porque muestran, además de la dentadura, la encía y el chicle. Por dicha tenía ventana, porque a la par se me sentó el típico gringo asqueroso. Sacó una bolsa de papas grasientas, una hamburguesa con lechuga toda marchita, comía como un chancho, además olía (como decía Ivi chiquitita) a pura c (ce) a c (ce) a..

Rostros vacíos

Me impresionó mucho ver algunos jóvenes del ejército, con flamante uniforme, de regreso a sus familias, pero con rostros vacíos, sin expresión, como que les han lavado todo por dentro. ¡Pobres súbditos del reino Bush!

El cielo, el mar, las nubes, la arena

¡Qué lindo es ver todo desde arriba, soñar y fantasear! Hubo un momento en que el cielo se veía azul, profundamente azul, como el mar, las nubles blancas, tremendamente blancas semejaban la arena; yo en mi imaginación vi a Ivi y a Nati felices como cuando niñas jugaban en la playa. ¡Qué hermoso es poder ver lo que se quiere, inventar, jugar con los elementos, transformarlos y crear lo que deseamos!

Azúcar en polvo

Después de la playa, vi azúcar en polvo espolvoreada sobre las montañas, ah, sí, los últimos poquitos de nieve decorando el paisaje.

Sacramento

Cuando el piloto anunció la llegada a Sacramento casi no lo podía creer. Un sol tibio me acariciaba por la ventana, fue el primer dia de sol en mucho tiempo, para mi recibimiento. Me entró una gran emoción, comencé a buscar entre la gente, y ahi venía, Juancito, precioso, con una sonrisa llena de amor y una rosa roja. Luego me llevó a cenar a un lugar bellísimo, a la orilla del río Sacramento, ahí vimos el atardecer y nos contamos mil cosas.

Acampo

En Acampo me esperaban más rosas, candelas, vino. Sentí la dulce sensación de llegar otra vez al hogar. Todo está lleno de paz, y también inundado por las fuertes lluvias, casi increíble, a los viñedos llegan a nadar los patos silvestres, casi en nuestra cocina y al frente de la casita podemos ver los destellos plateados del río porque el agua ha subido mucho. Ayer le decía a Dina (mi amiga de California) que soy muy afortunada de tener tantas casas donde sentirme bienvenida. Es como si el mundo fuera mío. Y además, los pavos reales, y el amor de todos ustedes.

  1. muy vacilón!


    — nati    Apr 24, 02:25 AM    #
  2. ay sami, siempre me encantan tus cuentos! además quiero ver el mapa del aeropuerto de dallas que dice: “sale del avión, dobla a la derecha, luego izquierda…”


    fritz    Apr 24, 02:17 PM    #
  Ayuda Textile